Las Especias y el vino

Martes, 14 Octubre   

Los platos sutilmente condimentados pueden complementar a las mil maravillas a un vino de una relativa corpulencia e incluso un vino amable o abocado. Sin embargo, existen platos, como el vindallo o algunos de esos chiles de los que hacen saltar las lágrimas, que se llevan bastante mal con el vino.

La comida picante deja la boca al rojo vivo, incapaz de valorar los distintos parámetros que componen el vino. Y es verdad que esto no impide poder apreciar el vino en nariz, pero lo más probable es que incluso sus fosas nasales estén afectadas por el efecto térmico de las especias.